miércoles, 12 de marzo de 2008

Bernini ¿Maestro Perdido De Los Illuminati?



Bernini ¿Maestro Perdido De Los Illuminati?

¿Qué hay de cierto en la supuesta pertenencia del genial artista italiano a una oscura sociedad secreta, como plantea la novela de Dan Brown? Aunque los hechos y los documentos históricos parecen descartar tal posibilidad, algunas de sus obras podrían responder a la influencia gnóstica de amigos y mecenas…

La imaginación de Dan Brown otorga al escultor y arquitecto italiano Gian Lorenzo Bernini el papel de «maestro ignoto» (desconocido) de los Illuminati, en su novela Ángeles y Demonios, pero lo cierto es que no existe evidencia alguna de que el genial artista barroco perteneciera a ninguna sociedad secreta. Más bien todo lo contrario, ya que Bernini fue un ferviente católico que mostró durante toda su vida una clara simpatía hacia el Vaticano, tal y como demuestran sus biógrafos más cualificados. En su novela, Brown «obliga» a los protagonistas, Robert Langdon y Vittoria Vetra, a participar en una carrera contra el reloj por las calles de Roma, en la que visitan una serie de edificios y obras de arte vinculados a Bernini, ya que estos ocultan las claves necesarias para evitar el terrible peligro que se cierne sobre el Vaticano y toda la Cristiandad.

Así, el experto en simbología de Harvard y la física del CERN se enfrentan a los acertijos ocultos en la Capilla Chigi, la Plaza de San Pedro, la escultura El Éxtasis de Santa Teresa, o la fuente de los Cuatro Ríos en la plaza Navona… ¿Por qué recurre Dan Brown a Bernini? Sobre todo, porque en opinión de ciertos estudiosos algunas de sus obras pudieron haber recibido una influencia externa que le habría llevado a utilizar un simbolismo esotérico en sus creaciones.

Por ejemplo, la idea más aceptada sostiene que la plaza de San Pedro del Vaticano, diseñada por Bernini, representa a la «Madre Iglesia» abrazando a los católicos para reforzar su creencia, a los heréticos para reunirlos de nuevo en su seno y a los agnósticos para iluminarles con la verdadera fe», según la intención declarada del propio Bernini. Sin embargo, el primer proyecto del falso «maestro ignoto» de los Illuminati para la plaza de San Pedro tenía un diseño trapezoidal, no ovoidal. ¿Se vio influido a la hora de realizar el diseño definitivo? Algunos expertos en arte y simbología, como David Napier, así lo creen.

Según éste, la célebre plaza vaticana podría simbolizar en realidad la idea de una mujer desde el punto de vista gnóstico. Para llegar a tal afirmación, Napier se apoya en el hecho de que Alejandro VII, el papa que encargó el proyecto, era un profundo conocedor de Egipto y del gnosticismo, y estaba sumamente interesado en el paganismo como raíz de la Cristiandad.

Siguiendo con su argumentación, el diseño que conocemos simbolizaría –visto desde la fachada de la Basílica– un útero rodeado por las trompas de Falopio (las columnatas de la plaza). De este modo, la gente que accediera al interior estaría simbolizando la entrada en la Iglesia y su renacimiento como consecuencia de ese acto.

Esta visión gnóstica del diseño, teóricamente influido por los conocimientos de Alejandro VII, se completaría con el obelisco egipcio presente en el centro de la plaza –escenario de gran importancia en la novela de Dan Brown– que representaría un ombligo, mientras que las fuentes serían las arterias uterinas que dan vida a la Humanidad.

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